El error: ¿Amigo o Enemigo?

El error: ¿Amigo o Enemigo?

Si existe alguna certeza con respecto al error, es que todos los seres humanos convivimos con él y los deportistas no se encuentran exentos. Una mala gestión del error puede influir significativamente en su rendimiento, afectando la toma de decisiones posteriores, el control emocional, la autoconfianza y la concentración.

 

Dario Palazzo, colaborador de New Level en Argentina (actualmente ejerce de psicólogo deportivo en Racing de Avellaneda) nos deja en este artículo sus interesantes aportaciones sobre la gestión del error por parte del deportista.

 

Esperamos que te guste!

Desde la psicología conocemos que los niños naturalizan el error desde temprana edad y hasta los 5 o 6 años. Por dicha razón, notamos que la mayoría de los chicos que se encuentran aprendiendo a caminar, cuando se caen, se levantan y, nuevamente, vuelven a intentarlo ya que lo tienen internalizado en su proceso de aprendizaje. Cuando vamos creciendo, esta situación comienza a cambiar y vinculamos las acciones con consecuencias: aparecen las reglas, el concepto del bien y el mal, somos más conscientes del premio y del castigo y, principalmente, dejamos de asociar al error como parte del proceso de aprendizaje. Este mecanismo, si no se trabaja adecuadamente, trae consigo muchos accionares que comúnmente vemos en los deportistas cuando cometen algún error.

Es muy frecuente en los deportistas que ante una falla, te comenten que les aparecen mensajes negativos, ver posturas corporales que transmiten debilidad o bronca y que exista falta de respeto a sí mismo, como si dicho comportamiento fuera lo esperado tras haber cometido un error.

Este es un punto de inflexión en la gestión del error porque si actuamos de esta manera, no solo veremos afectado nuestro rendimiento deportivo sino también estaremos haciendo todo lo posible para no salir resilientes del mismo.

Aquellos que trabajamos con deportistas sabemos que la autoconfianza es un factor fundamental en el rendimiento del deportista. Por esto mismo, su fortaleza debe ser trabajada. Una de las cosas que no deben  suceder para una buena gestión del error es dañar su autoestima. Es sumamente importante que el deportista sepa que ante cualquier falla o mala decisión debe ser autocomplaciente, es decir, que tiene que haber un mensaje positivo hacia uno mismo.

Esto se encuentra fundamentado en que cuando uno recibe muchos mensajes negativos y su autoestima denota peligro, se activan zonas en el cerebro vinculadas a la autoinhibición, lo que lleva comúnmente a que el deportista se quede “enganchado con el error”. Por lo tanto, es muy importante cambiar el reproche y el lamento por la búsqueda de soluciones.

En este sentido, y como se mencionó anteriormente, para lograr una buena gestión del error la psicología del deporte nos brinda una serie de herramientas: la concentración, la autoconfianza, el autodiálogo positivo,  la visualización, el manejo de la ansiedad y la inteligencia emocional, entre otras.

Es habitual escuchar que del error se aprende. Desde mi punto de vista no es tan así. Haber cometido una equivocación o haber tomado una mala decisión solo marca un antecedente, pero para poder aprender debemos pasar por tres etapas: ver, escuchar y hacer.

Una de las premisas más comunes cuando alguien comete un error es que el primero que sabe que se equivocó, es uno mismo. Por eso, podemos aplicar las siguientes técnicas que permitirán tener una mejor gestión del error y, como consecuencia, un aprendizaje a futuro.

A continuación, se brindarán herramientas útiles para recuperarnos del error durante la competencia y la post competencia:

Como sabemos, en una competencia las pulsaciones van a mil, los niveles de estrés son muy altos y la toma de decisiones juega un papel fundamental. Por esto mismo, todo el tiempo nos encontramos con la posibilidad del error. Cuando esto sucede, es muy importante tener la cabeza fría y el corazón caliente. Para que esto ocurra, es fundamental mantener un autodiálogo positivo, el cual nos permita tener un control sobre nuestros pensamientos, ya que son los que van a tener un papel preponderante  en las emociones que van a condicionar nuestra posterior conducta.

Con esto quiero decir, que ante una falla siempre tiene que existir una palabra de aliento hacia uno mismo y no un reproche. Dicha situación, va a tener un efecto directo en el estado de ánimo. Si el deportista puede controlar esto, estará  más cerca de recuperarse del error y se focalizará rápidamente en lo importante. También se puede utilizar algún gesto que solo él conozca y, junto a un autodiálogo positivo, le permitirá centralizarse en la competencia dejando atrás lo sucedido. Con respecto a la comunicación no verbal, y los gestos que comúnmente vemos en los deportistas como resultado de  una reacción emocional inmediata al cometer un error (bajar los hombros, la cabeza, taparse la cara, entre otros), suelo trabajar con ellos y ellas el entrenamiento de control de esa postura posterior.

Para la post-competencia y también para los entrenamientos es importante tener en cuenta tres etapas y así lograr un óptimo aprendizaje:

Primeramente, saber reconocer  cómo estaba el deportista antes de cometer el error. Es decir, si estaba casando, ansioso, eufórico, si los niveles de activación no eran los adecuados y cómo se encontraba en la concentración. Saber distinguir qué factores pudieron influir en lo que sucedió es de suma importancia.

En segundo lugar, analizar el error en concreto. Esto es, darle un fundamento sobre lo sucedido, muchas veces con la ayuda del entrenador, y de esa manera  repensar cuál hubiese sido la mejor decisión.

Por último, utilizar la herramienta de la visualización para revivir esa acción pero realizando el gesto correcto o tomando la decisión que se considere más acertada. Resulta beneficioso ver plasmada dicha acción en el mismo escenario y de la forma esperada.

De esta manera, se pasa por las tres etapas fundamentales para el aprendizaje: ver, escuchar y hacer.

Teniendo en cuenta estos aspectos, el error puede ser un amigo o un enemigo en el rendimiento deportivo. Sólo dependerá de cómo lo gestionemos.

¿Te ayudamos ?

 

 

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